Hola.
Creo que antes que nada debo presentarme.
Soy el libro que cuenta parte de su historia de dos, el texto de las aventuras narradas por ella, las imágenes censuradas de su recuerdo, testigo de las risas y alegrías iniciales, soy el cofre de secretos, el pañuelo de sus lágrimas, el abrazo que intenta juntar sus piezas, los cimientos que luchan por mantenerla en pie, soy la voz de sus consejos y quien enciende las luces en sus caminos oscuros, el consuelo de sus noches tristes, el deseo de la plena felicidad, la tontería que intenta matar la angustia, soy la compañera de sus luchas, de sus triunfos y derrotas.
Pero, la verdad, no estoy aquí para hablar de lo que soy o no soy porque eso poco importa, mi propósito aquí es pedirte sólo una cosa: dejala.
Ya no intentes reconstruir a medias el lazo que los unía porque ha desaparecido en el espacio, no intentes volver a un estado pasado porque no sólo es imposible ser lo que eran sino también es doloroso fallar en el intento de volver a serlo. Su momento fue bello, sin duda, pero hoy busca ser un recuerdo en el ayer. Dejala.
No aparezcas con propuestas porque estás hiriéndola, no está lista para que "sean amigos" porque su corazón aún te pertenece más a vos que a ella, dejala y dale la posibilidad de amarse a sí misma tanto como te ama a vos.
No juegues con sus sentimientos, no intentes hacerla sentir mal, créeme, su alma ya está suficientemente rota y aún así permite que la sigas destrozando en su ingenua e inocente devoción por vos. Dejala.
Dale la posibilidad de ser libre de vos, de volverse un poco más egoísta consigo misma, de mimarse y de pasar sus ratos libres pensando en su futuro, planteándose proyectos, queriéndose bien. Dale el espacio que necesita para reconstruirse de nuevo aún más firme y fuerte que antes, dale su tiempo para que vea que la vida es hermosa a pesar de sus penumbras. Dale tu ausencia para que te sufra como debe los momentos que sean necesarios, para que te extrañe, para que le duelas, para que te odie, para que te perdone, para que te supere, para que te recuerde con cariño. Dejala.
Dejala porque no le haces bien aunque ella diga lo contrario, en la lógica de su apasionado amor tus virtudes son mayores a tus defectos aunque su razón le indique lo opuesto. Dejala aunque ella no quiera dejarte ir, aunque en su interior exista la esperanza de que todo sea diferente, aunque la gobierne su miedo a sentirse sola, a no sentirse amada, aunque crea que es posible una vida juntos. Dejala.
Dejala porque sé que es lo mejor para ella y hoy más que nunca estoy segura de eso, ya la vi sufrir demasiado y no se merece el desgarrador dolor de tu intermitencia.
Dejala.
Y si, le va a doler muy profundo que ya no estés y quién sabe cuánto tiempo, se apagará la luz que lleva dentro, llorará y se enfadará con la vida por ser tan cruel, se culpará a sí misma, odiará el amor, va a angustiarse, te recordará con dolor, la tentará la idea de hablarte y seguramente lo hará si no estoy ahí para impedirlo como estaré ahí para consolarla, para escuchar sus dolores, para distraerla y sacarla unos minutos del pozo en el que caerá, para iluminar, así sea con una pequeña llama, cada rincón de su ser, para intentar que vea lo hermosa e increíble que es.
¿Y sabes qué? llegará el día en el que se levantará y decidirá parar, sus heridas se habrán hecho cicatrices y será capaz de todo como lo ha sido siempre y volverá a amarse, será feliz sola en su independencia, será un poco más sabia en la vida y en el amor, sonreirá de nuevo y ya no por vos.
Cuando ese día llegue, yo estaré a su lado.
Amala bien y dejala.