viernes, 30 de marzo de 2018

Tengo huecos

Tengo de esos que veo y evito a la distancia, haciéndome a un lado, alejándome a metros, saltándolos e incluso cavo pozos para evitarlos por debajo de la tierra que los sostiene. Los evito pero sé que ahí están, los olvido por un rato hasta que logran reaparecer más adelante en el camino con más fuerza que antes.

Tengo huecos camuflados, como badenes de cemento que aparentan no estar ahí y para cuándo los descubres ya es demasiado tarde y no puedes evitar el golpe, sólo hacerlo menos brusco.

Tengo huecos viejos, que conozco de memoria y que han permanecido tanto tiempo aquí que hasta incluso se ganaron parte de mi cariño.

Tengo huecos nuevos que estoy aprendiendo a conocer y descifrar, a los que trato con cuidado intentando que se adapten a este nuevo terreno y los decoro para que se vean bonitos intentando engañar a esa parte racional que me grita que no importa lo que haga: siempre serán huecos.

Tengo huecos enormes y profundos en los que si lanzas un rayo de luz podrás ver cómo se pierde sin llegar jamás al final, sin oír jamás el eco del impacto; oscuros y tristes, absolutamente solitarios y vacíos.

Tengo huecos mal cubiertos que dejan su relieve en la superficie, relieve que no me permite olvidar que allí hubo un daño, recordatorios en disfraces de imperfecciones involuntarias que me permiten pasar con tranquilidad pero no sin disminuir mi marcha.

Tengo huecos transformados en charcos, algunos claros que me dejan ver mi reflejo y el del mundo y  en su transparencia no esconden los escombros de su fondo, otros turbios e inquietos que ocultan sus verdades en agua lodosa y basura flotante nimia y superficial, también hay charcos que son sólo contenedores de mierda, depósitos desagradables que suelen hervir y hacerse notar con su asqueroso y nauseabundo olor, que suelen burbujear sacándolo todo a flote, volviendo la ruta un río apestoso, incómodo, un río que inunda y ahoga.

Tengo huecos en proceso y, curiosamente, el taladro está en mis manos; se ve una señal a lo lejos que dice: "Cuidado, personal trabajando" y enfrente un camino cubierto de densa niebla que no me deja espiar cómo continúa.

Tengo esta sensación en el pecho que me asegura que la carretera no será tranquila y seguirá cuesta arriba.

La realidad me muestra que van pasando los años y la herramienta que sostengo aún luce como nueva.

martes, 20 de febrero de 2018

De la A a la Muerte

¿Qué parte se muere al amar?
¿Qué parte se muere por amar?
¿Qué parte ha muerto por no poder amar?
¿Qué parte ha muerto de amor?
¿Qué parte ha muerto por amor?
¿Qué parte muere por ser amada?
¿Qué parte ama hasta morir?

¿Cuánto amor ha muerto?
¿Cuántos amores se llevó la muerte?
¿Cuántos muertos amados?
¿Cuántos amores muertos?


Cuánto amor.
Cuánta muerte.
Cuánta falta de suerte.