lunes, 27 de marzo de 2017

Despierta

La he visto noches sin dormir girando en su angosta cama, llevando hasta el extremo las sábanas intentando conciliar el sueño que parece no llegar nunca, que amenaza para después esfumarse dejando el sabor amargo del dulce descanso. Y pasan horas más lentas que los suspiros robados por el tiempo y afuera la penumbra, la oscuridad que parece no temer desaparecer en el amanecer, se proclama reina de suelos opacos y señora del brillo de la luna.
He visto como flotan por la habitación sus pensamientos siempre aleatorios, cambiantes, maravillados con la lucidez, a veces destellantes y otras más oscuros que el exterior, a veces llenos de amor y deseo y otras cargados de llanto. Llenan el cubículo y lo explotan, se escapan por la puerta sin aviso y se pierden en un laberinto tan confuso como el insomnio que los gobierna, huyen con la esperanza de ser una realidad y no sólo un invento casi delirante.
La he visto extender sus manos deseando que la luz de un foco le dé calor o la sumerja en el sueño profundo que tanto busca, quizás confía en obtener lo que merece sin saber que justamente aquello es el eterno despertar sin dormir. Y debate si es un castigo o una bendición, si sacrificar lo mágico de los sueños por evitar el mal de las pesadillas en verdad vale la pena. 
He visto sus dibujos de mentiras en las paredes, el rastro de monstruos que deja para sentir la adrenalina de estar viva o, al menos, fingir estarlo porque la realidad en la que habita no sabe si ella es real y ella duda de esa misma realidad. 
La he visto hacer figuras con el humo de sus pulmones y crear historias trágicas unas tras otras, desamor, traición, decepción, en un parpadeo son devoradas por el aire y las vuelve a respirar, llenándose de nuevo una y mil veces más. 
He visto sus palabras en el papel, más no las he oído aún, leí mil versos, rastros de su piel, huellas de su alma, más ni una lágrima. Su rostro es silencio sin muecas, más su alma está llena de gritos.

sábado, 4 de marzo de 2017

Valentino

Rayito de sol que se filtra entre las nubes grises del invierno,
cálido abrigo que abraza la piel desnuda y fría.
Gota de agua que se escapa entre la tierra y nutre a la flor salvándola de morir,
gesto suave y cariñoso que lo da todo sin querer.
Brisa que baila con tu cabello en las tardes de verano,
reconforta y da respiro a los corazones prisioneros.
Pañuelo que seca lágrimas de dolor y cura heridas abiertas,
suave seda que acaricia el rostro hundido entre tus manos.
Estrella fugaz que hace realidad los deseos de quiénes permanecen desdichados,
voto de confianza ciega del alma dolida e ingenua.
Inocencia infantil, pura y sincera, fuente de felicidad,
fortalece y alegra el espíritu, regala sonrisas de verdad.
Aroma a rosas que despierta en las mañanas,
y llena los pulmones de los que buscan olvidar desamores.
Recuerdo transparente, virtuoso y honesto del amanecer más hermoso,
amanecer del recuerdo del día que te trajo hasta aquí hoy.





"Dichosos los ojos de quiénes te ven crecer, pequeño regalo de la vida, que tus sueños nunca sean pesadillas y tus senderos se mantengan iluminados, que tus lágrimas jamás sean en vano y que las caídas te hagan fuerte hoy y siempre. Recuerda que lo más bello de la vida escapa al ojo humano y que lo que te define como persona es cómo sales a flote mientras estás en lo profundo"

miércoles, 1 de marzo de 2017

Cosas del vivir

Nacemos en un mundo que ya tiene sus propias reglas,
rodeados de personas que las cumplen, modifican e ignoran a su antojo,
con ojos inocentes, alma pura y sonrisa ingenua,
regalamos ternura a cambio de halagos que no pedimos,
llevamos desde antes de existir el peso de expectativas ajenas,
y sin saberlo empezamos a pagar las cuotas de vivir.
Y el mundo tan colorido empieza a desteñirse,
las flores dejan de oler bien y las sombras parecen amenazarnos,
la oscuridad se viste de enemiga y un cachorro de lobo feroz,
los halagos suenan falsos y a nuestras espaldas otros pasos hacen eco,
los rostros que alguna vez sonrieron cambian su expresión,
y los pájaros dejan de cantar sus dulces melodías,
ni la brisa es cálida ni el aroma a libertad es cierto,
ahora el viento no se lleva hojas sino promesas de lealtad y sinceridad.
De pronto amigos se esfuman y aparecen en la acera de enfrente,
y las manos que se extendían amables cargan puñales y manchas de sangre,
no encontramos historias felices, ni personajes puros y reales,
el sol no brilla y siempre es un gris y oscuro invierno.
Vemos a la gente pasar alrededor preguntándonos si sus vidas son tan desgraciadas como la nuestra,
o sólo nosotros vivimos en la penumbra,
¿qué puedo decir yo? ¿qué puedo saber que otros no?
Nada, no hay secreto, es la vida y no hay más que superar.
Debemos saber que la luz que ingrese algún día por nuestra ventana será real,
y apreciaremos su calor mucho más que nunca, mucho más de lo usual,
le devolverá el color a la piel y a todo lo que nos rodea,
le devolverá a nuestro rostro la sonrisa que extrañamos,
porque se atesoran más esos rayos después de los días nublados,
piensa que sin tormentas que hidraten la tierra la flor no puede crecer nunca.