Hola amiga, ¿Cómo estas?
Yo muy bien ¿tu vida qué tal?
¿Que qué me pasó en el labio? Fue un beso muy intenso del viernes pasado.
Sí, si estoy con alguien, ya hace varios meses, es un ángel
nos conocimos por las redes,
después de muchos mensajes,
noches de desvelos y disparates.
¿Que si cambie de look? Si, así fue,
probé algo distinto ésta vez
él me dio la idea, ¿Qué te parece?
me dijo que éste tono en el cabello me queda mejor.
No confiaba mucho,
estos cambios bruscos nunca fueron de mi preferencia,
pero sí, me animé y me encanta,
él contento con su capricho hecho realidad,
yo contenta con su felicidad.
¿Estas marcas en mis brazos? Una historia curiosa.
Cocinábamos juntos esa noche de verano,
quiso mostrarme la forma correcta de cortar las verduras
y mientras lo hacia crucé el brazo sin querer y de repente,
quería agarrar algo que estaba al frente,
con la mala suerte y una pésima combinación,
mi antebrazo bailó sobre la punta del cuchillo;
fue mi error, debí pedirle que me lo alcanzara él,
por querer entrometerme así me fue.
Siempre fui torpe, vos bien lo sabés, estoy acostumbrada,
pero después del accidente se encargó de curarme y cuidarme
nos fuimos al hospital, no era grave.
¡Que lindo saco rojo ese que llevas puesto!
Te queda pintado al cuerpo,
combina perfecto con ese maquillaje coqueto.
Yo deje de usar ese color, siento que no me queda bien
me miro al espejo y no me convence
además es el color del equipo de futbol que él odia,
así que me ahorro traerle recuerdos desagradables,
¿viste como se ponen los hombres con el futbol?
Una vez, no me di cuenta y me vestí con los colores del rival,
cuando me vió llegar no me quiso ni saludar,
¡tuve que volverme a mi casa a cambiarme!
¿Qué loco no? ¿podés creer que sea tan fanático? increíble,
admiro esa intensidad y compromiso,
yo lo respeto,
mas que nada trato de no hacerlo renegar,
no me gusta verlo enojado.
¿Esto que tengo aquí en el codo? Te voy a contar.
Íbamos paseando por la calle, me crucé a un primo lejano
y nos pusimos a charlar,
se lo presenté y después de unos minutos nos fuimos.
Lo noté muy callado y entonces me le tiré encima para abrazarlo...
debo haberlo tomado por sorpresa,
se asustó y la cuestión es que terminé en el piso,
en medio del cemento de la vereda, un papelón,
como los que siempre hago.
Igual es sólo un raspón, ya curará.
Si, estoy algo renga.
Resulta que soy pésima jugando a escaparme,
él quería pillarme y me tropecé,
estaba corriendo, pisé mal,
me resbalé y me doblé el tobillo,
siempre fui débil del izquierdo, es una maldición ¿no?
¿Este moretón? Creo que me llevé por delante algún mueble.
¿Esta marca en la espalda? Una rama que se desprendió desde lo alto de un árbol.
¿Este dedo enyesado? Olvidé sacar la mano antes de cerrar la puerta del auto.
¿Este enrojecimiento en el cuello? El collar se me enganchó y tiré fuerte sin querer.
¿Este diente quebrado? Es que abrí muy fuerte la puerta del baño.
¿Este rastro quemado sobre la piel? Se cayó la plancha sobre mi mano.
¿Esta cicatriz? Fue hace tanto que ya no recuerdo.
Amiga mía, si me encuentro hoy en este féretro es porque estábamos jugando los dos a un juego
un juego al que yo no sabía jugar,
un juego del que no entendí las reglas,
un juego en el que no tenía posibilidad.
Lo intenté,
aunque no fue suficiente.
La sangre que corría por mis venas llevaba la esencia de una perdedora,
se hizo difícil ganar.
Lo siento, la próxima será.
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