Cuando sentimos a flor de piel:
débil o peligrosa.
Cuando oprimimos el ayer:
fría o rencorosa.
Cuando caminamos sin mirar atrás:
soberbia o despechada.
Cuando soltamos la garganta:
exagerada o agresiva.
Cuando desbordamos en un río:
sensible o mentirosa.
Cuando decidimos el camino:
ingenua o improvisada.
Cuando el reflejo nos maltrata:
severa o trastornada.
Cuando iluminamos de alegría:
sospechosa o confundida.
Cuando desvanecemos la vida:
culpable o arpía.
Cuando luchamos explotando avenidas:
Feminazi, histérica, perdida, puta, loca, asesina.
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