No es que no se me cruzara por la mente tu rostro,
Simplemente aprendí a aceptar que vagaras por ahí sin mi permiso,
Tampoco pienses que borré las palabras que dijiste por error,
No creo que volver al blanco mate del papel permita recomenzar la historia.
Y ese, el camino fácil seguro es el más escogido,
Protesto sin reparos porque sé que no existe tal sendero,
Pero al ser humano le gusta reconfortarse creyendo que la salida es sencilla,
Como si pudiéramos elegir y escoger con precisión lo que sucederá.
Pecamos de ingenuos la mayoría del tiempo,
Pecamos de débiles el resto de los momentos que sobran.
No me imagines con semblante triste y abrumado,
Ni pintes una sonrisa gigante aprisionando mis mejillas,
Por favor no interpretes mis oraciones como mejor te parezcan,
Ni bordes con el hilo de mi pensamiento la tela de tu almohada,
No busques soñarme en sueños ni soñar despierto,
Recuerda que te pierdes de la realidad si vives de fantasías.
Me atrevo a decirte que no creas en el susurro del viento,
Aunque a veces viajan allí verdades que intentan ocultarse de tí,
No pretendo ubicarme en un lugar que no me corresponde,
Pocas cosas peores que permanecer donde te desconocen.
Mi voz no es ni la más dulce ni la más cálida
Empuja con la fuerza suficiente para llegar, quizás, a donde no quieres,
Y sé que sólo estoy aquí diciendo lo que pienso y no pensando lo que escribo,
Y sé también que las letras que aquí se graban quizás queden sin ser leídas,
Pero no intento que se conozcan las prosas sin rimas nacidas de mis impulsos.
Que pasen desapercibidas y que se pierdan en el vacío del ayer,
Que regresen a mí y huyan bajo mi piel,
Que allí hagan sinapsis con los sentimientos de los que nacieron,
Y que si hallan destino fuera de mí revolucionen y sean motor.
A tí que no te falle la memoria cuando oigas decir mi nombre,
Que las imágenes que crees en tu cabeza se pinten de colores reales,
El epígrafe ahí, de base, en cursiva y letra clara,
Y el pasaje del poema que inventé queriéndote sin pensar,
Sabes que no es sincero que manipules a tu antojo la postal,
Sé que a veces eres sincero y otras un fabulador.
Es sencillo darse cuenta que la oscuridad siempre algo oculta,
Y que lo incandescente de la luz te ciega con estupideces,
Me permito decir que muchas veces la atención está donde no debe,
Es curioso la elección de nuestros ojos, que ante cualquier belleza se enloquecen.
Cuánto ignoramos en un parpadeo
Cuánto detalle ha desaparecido en la nada,
Gemidos desperdiciados y suspiros acallados sin saber.
Y si te preguntas la razón por la que te hablo en esta noche,
Y si me pregunto la razón por la que te escribo desde este rincón,
Y si te preguntas si aún te quiero,
Y si me pregunto si en realidad aún me quiero queriéndote.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario