jueves, 9 de febrero de 2017

"Mujer" Parte uno: Descanso

Respira profundamente y se dispone a relajarse unos minutos, disfruta del silencio y de la brisa fresca de invierno que se filtra por los barrotes de su ventana a medio abrir, observa el cielo a través de ella y se pierde en su celeste inmaculado. Libera sus pies del fatigante calzado de goma y desnudos los coloca sobre aquella alfombra que solía tener un blanco mate impecable, los mueve, los observa y por último estira sus dedos como abanico, quizás para que descansen unos segundos y su dolor pueda ser calmado. Acaricia con la planta aquellas porciones que conservan algo de la suavidad del algodón, lo hace y pareciera que imagina que es la cálida piel de alguien a quien pudo amar.

Intenta evitar que aquellos pensamientos sigan su curso y corta bruscamente el hilo de sus ideas, alza la cabeza y la mueve hacia los lados para relajar su cuello, realiza un movimiento fluido y cuidadoso, ya lo hizo muchas veces antes pero el placer es siempre el mismo. Su rostro descubre una leve sonrisa y confirma las sospechas de lo mucho que disfruta ese espacio, mantiene los ojos cerrados, quizás soñando despierta que está en aquel campo verde con el sol de primavera sobre él, quizás soñando que no está donde está. Se ve obligada a abrirlos, acto seguido suspira y parece ser que mantenía su respiración desde hace horas.

Inmóvil su cuerpo, con sus ojos recorre los rincones de la habitación y es imposible adivinar qué es lo que cruza por su cabeza, aquello decidió guardárselo para ella misma. Regresa su mirada hacia la ventana y descubre que la luz ha empezado a disminuir, la oscuridad de la noche se asomaba tímida, entonces descubre una mueca de decepción.

Mujer, el tiempo, cuando se disfruta, vuela como pájaro que es liberado de su jaula y desaparece en el horizonte.

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