jueves, 9 de febrero de 2017

Recuerdos

El recuerdo vivaz de tiempos pasados se ha apoderado de mis pensamientos,
Y la noche con su silencio voraz los dejó vagar libremente.
El latir se aceleró incontrolable galopando a paso firme,
Repentino y furioso espectáculo, burdo y tosco circo.

Presionando con dolor se asoma lentamente
Un filo imperceptible y fino penetrando recónditos sitios olvidados,
Allí donde duermen grietas ya cubiertas y selladas ,
Aquellas que de un momento a otro se dilatan un poco más
Surgiendo, abrumadora como siempre, la tortura melancolía del ayer,
Que no parece desaparecer en la oscuridad de la noche, ni perderse en la tiniebla del sueño.

Este silencio azora y aturde,
Aturde y perfora estos oídos sin cesar,
Penetra como pico de pájaro hambriento un trozo de pan,
Blando y débil, frágil abandonado a su suerte.

Es que haz aparecido repentinamente,
Invadiste de nostalgia mi atmósfera y la llenaste completa de ti,
No dejaste segundo alguno para asimilarte,
Ni salida disponible para escaparme de aquí.

Egoísta recuerdo que olvidas los daños,
Frotas con tu pútrida uña la costra endurecida,
Pretendiendo hacer brotar la sangre de la que te alimentas.
Maldito recuerdo que apareces inesperado y sorpresivo,
Cruel y dañino.

Sólo me queda olvidarte otra vez,
Llevarte y arrinconarte en el extremo más lejano,
Llenarte de cadenas con macizos eslabones
Y mantenerte allí oculto y escondido.

Pequeño gran victimario de mis pesares,
Ojalá pudiera mantenerte siempre lejos de mi,
Ojalá pudiera yo dejar de temerte,
Ojalá pudiera yo dejar de sentir la incertidumbre de tu aparición.

De vez en vez me encuentro como ahora,
Huyendo hacia mi abismo personal,
Huyendo de la posibilidad de encontrarte nuevamente,
Huyendo de un ayer que no desaparece ni se rinde ante el padecimiento,
Huyendo de ti, pero sobre todo huyendo de mi.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario